miércoles, 6 de febrero de 2013

Hosanna


       Una vez, cuando aún era nuevo en todo esto y no me congregaba en ningún lugar en particular, recuerdo haber escuchado en una congregación un canto muy bello que se llamaba “Hosanna”. Inmediatamente me pregunté a mí mismo qué significaría la palabra. Pero esto no hizo más que recordarme aquel momento en mi infancia cuando, en una iglesia católica escuché cantar con la misma palabra; sólo que en aquella ocasión sí pregunté a otro. Recuerdo haber preguntado a una señora, quien me respondió (casi textualmente) “Es algo así como Aleluya”.

       La verdad es que posteriormente pregunté a otras personas de mayor trayectoria en el evangelio, y me di cuenta que mucha gente vive cantando esta palabra sin saber lo que exclama.

       Esta palabra tan peculiar (que de niño creía que se pronunciaba “Susana”) encontrada en Marcos 11: 9 como ὡσαννά, cuando el pueblo aclamaba la entrada de Cristo, proviene de el término arameo con igual pronunciación. Este término es una aclamación por salvación que se podría traducir como “sálvanos, te rogamos”.

       Al entrar Cristo a Jerusalen, se le recibió con gozo y alegría por la esperanza de renovación y salvación. Por esto es que se le recibió cantando versos del salmo 118 (versículos 25-26).