Palabras de origen griego, derivadas de apostates, que se compone del prefijo apo- (fuera de), la raíz histanai (poner o dejar) y el sufijo tes (individuo o persona); es decir que apóstata sería “alguien que se queda fuera” o “alguien que se sale”.
En la biblia y el contexto religioso se utiliza para designar a alguien que se aleja de la fe en que estaba; ya sea que se revele en contra de ésta o que simplemente la abandone.
En el antiguo testamente se usa poco, aunque si está presente en distintas profecías, principalmente de Jeremías. Además, aunque no siempre se usa la palabra específica, la apostasía es un concepto constante en esta parte de la biblia. Específicamente los libros de Jueces, Samuel y Reyes reflejan al pueblo de Israel constante en abandonar a Dios y buscar a dioses ajenos de los pueblos que los rodean. La apostasía de Israel es tal que recibe repetidos castigos por ésta, hasta que finalmente es llevado en cautiverio.

A pesar de todo esto, el libro de Oseas expone a Dios en su perdón y su misericordia, hablando de cómo aún en la apostasía de su pueblo, está dispuesto a perdonarlo y volver a empezar.
El nuevo testamento incluye más menciones de esta palabra. Entre ellas, se le menciona “apóstata” a Pablo, acusándolo de abandonar la ley de Moisés (Hc. 21: 21). El mismo Pablo la utilizó al explicar que el día del Señor aún no había llegado, comenta que antes del día del Señor habrá una apostasía. Menciona que esta apostasía incluirá falsas doctrinas, insensibilidad moral y el claro alejamiento de la palabra de Dios.
También Jesús mencionó la apostasía en la parábola del sembrador, al hablar de la semilla que al caer en tierra crece y después se seca. Esta semilla es la gente que acepta a Cristo rápidamente y después de un tiempo abandona los caminos de Dios.
El tema de la apostasía es de mucha relevancia, ya que aún se siguen disputando muchos pastores y teólogos si al caer en esto se pierde la salvación definitivamente o aún se puede renovar.
El tema de la apostasía es de mucha relevancia, ya que aún se siguen disputando muchos pastores y teólogos si al caer en esto se pierde la salvación definitivamente o aún se puede renovar.
Aunque muchos defienden la postura de que la salvación no se pierde de forma definitiva, otros opinan que si uno se aleja de la doctrina es porque nunca fue salvo, y por tanto, ahora tampoco.
Sin embargo hay que tener mucho cuidado. En la actualidad se señala a diestra y siniestra a líderes espirituales y se les señala de apóstatas por diversos motivos. Aunque esta revista no tiene la intención de defender (ni tampoco inculpar) a ninguno en especial, si pedimos que el lector no se deje llevar por cualquier información y culpe de apóstata a personas que pueden estar llevando almas a los pies de Cristo.
Exhortamos al lector a no perder el tiempo señalando a otros y mejor dejemos esa tarea a Dios. Nosotros apeguémonos a las enseñanzas de Cristo y llevemos su evangelio a toda nación.