jueves, 9 de julio de 2015

El Pentateuco y la Torá

       La palabra “Pentateuco” viene de los términos griegos “penta” que significa “cinco”; y “teuchos”, que es “recipiente o contenedor”. De allí que se le dé este nombre a los primeros cinco libros o pergaminos que inician la biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Duteronomio).

       La tradición judía le da un nombre diferente, que es la “Torá”, el cual significa “enseñanza o instrucción”, debido a que estos cinco libros con conocidos por el pueblo judío actual, como los libros principales que dan a conocer la ley de Dios para el pueblo y las enseñanzas básicas que se deben conocer para el buen comportar y la buena adoración.

       De hecho, en las Biblias en español, se les suele llamar también como los “libros de la ley”. Término muy relacionado con el significado de la Torá, pero prácticamente inválido (o cuando menos en parte) para el cristiano moderno. El Pentateuco, no se conforma únicamente de la ley de Dios; en realidad todo el libro de Génesis y gran parte de Éxodo y Números son más historia y contexto, que ley.

       Aunque el Pentateuco es un sólo escrito continuo, es generalmente visto como cinco libros independientes unos de los otros. Si uno lee el final de Génesis y el inicio de Exodo, se dará cuenta de la continuidad inmediata que liga un libro con el otro. Igual con la transición de Éxodo a Levítico y las otras dos.

       La división actual de la Torá en cinco libros se origina en el siglo II antes de Cristo, con la intención de facilitar el manejo de la ley (debido principalmente a que en aquel tiempo, los libros eran rollos o pergaminos mucho más complicados de manejar que un libro empastado moderno).

       La historia narrada en el Pentateuco debe ser interpretada y analizada como una sola historia continua que inicia en Génesis 1: 1 y termina en Deuteronomio 34: 12.

       También el nombre de cada libro ha sido discutido y cambia dependiendo del tiempo y lugar.En hebreo reciben el nombre las primeras palabras con las que inicia el libro; por ejemplo, Génesis se llama

“Bere’ shith” que en español significa “En el comienzo”. Años más tarde con la reforma protestante Martín Lutero, los alemanes y escandinavos llamaron a estos libros como 1ra de Moisés, 2da de Moisés, 3ra, 4ta y 5ta de Moisés respectivamente.

       Sin embargo los nombres que nosotros conocemos llegan por medio de la Vulgata (primer traducción al latín, llamada así por ser traducida a latín vulgar). En que Génesis se llama así por narrar el inicio; Éxodo narra la salida de Egipto; Levítico la ley y código de los Levitas; Números inicia con el conteo (o censo) del pueblo de Israel; y Deuteronomio significa Segunda Ley, llamado así por el versículo 17: 18 en que se manda a que en un futuro se escriba una copia del libro de la ley de Dios..

Levita

      ¿Qué es exactamente un Levita? Comencemos por aclarar que la palabra Levita viene del nombre de “Leví”, quien fue uno de los hijos de Jacob (posteriormente llamado Israel). Levitas se le llama a todos sus descendientes.

       Cuando el pueblo de Israel crece dentro de Egipto y se divide en tribus; la tribu de Leví es también conocida como Levitas.

       Originalmente, Dios designó que todos los primogénitos (primer hijo de una familia) del pueblo de Israel fueran entregados para el servicio del sacerdocio. Sin embargo, cuando el pueblo de Israel sale de Egipto, y Moisés sube al monte a hablar con Dios, el pueblo se entrega a la adoración de un becerro de oro haciendo enojar a Dios. Como la tribu de los levitas fue la única que se negó a la adoración, y ayudó a Moisés; ellos son escogidos en lugar de los primogénitos. Es así que los Levitas son apartados del pueblo para el servicio sacerdotal, siendo Aarón (el hermano de Moisés) el primer Sumo Sacerdote.

      Años más tarde, cuando Israel entra a la tierra prometida, cada tribu recibe tierras por heredad, excepto la de los levitas, a quienes se les dan ciudades dispersas a lo largo del territorio de las demás tribus.

       El resto de las tribus tributaba el diezmo, el cual se empleaba en suplir las necesidades de los levitas. Así también, se exhortaba a los hermanos de otras tribus a invitar a los levitas a comer con ellos y festejar celebraciones particulares (mandato que sólo se hizo en referencia a ellos, a las viudas, huérfanos y extranjeros).

Samaritano

       Para entender mejor qué tienen de especial los samaritanos, y por qué se llevaban mal con los judíos en la época de Jesús, hay que retroceder en el tiempo hasta los inicios de Israel en la tierra prometida.

       Samaria, fue un monte al norte de Jerusalén, en el que habitaban israelitas. Su nombre significa “montaña de vigía”. Y fue utilizada por el pueblo de Israel para diversas cosas de importancia.

       El monte de Samaria sufrió diversos ataques, e incluso llegó a estar deshabitada por un largo periodo. Sin embargo el inicio del problema se dio cuando los asirios tomaron cautivo al pueblo de Israel en 2da de Reyes. Los judíos que se quedaron a vivir en la región de Samaria, tuvieron que compartir el lugar con los asirios que se asentaron allí, lo que llevó a que judíos y asirios se casaran entre ellos, y la sangre judía se mezclara. Además esto también llevó a los israelitas a la adoración de otros dioses.

       Por todo esto es que cuando volvieron los esclavos de Babilonia, con Zorobabel, y los samaritanos los quisieron ayudar a reconstruir el templo; ellos no quisieron (Esdras 4 y Nehemías 4: 7), dando así inicio a una rivalidad de cientos de años.

       Con el tiempo, los judíos y los samaritanos tuvieron tal rivalidad, que los judíos, al viajar de Judea a Galilea, rodeaban Samaria, pasando por una zona desértica.

       Fue Cristo quien vino a poner orden y poner el ejemplo, platicando libre y abiertamente con samaritanos, curándolos y hasta poniéndolos como ejemplo a seguir en la famosa parábola del Buen Samaritano.

viernes, 13 de febrero de 2015

Doxología

       Esta palabra de origen griego ha tomado un uso particular en la iglesia cristiana. Aunque se utilizó más en la antigüedad, gracias a la iglesia católica, aún es muy utilizada en diversos ámbitos, tanto por católicos, cristianos o hasta testigos de Jehová.

       Pero ¿qué significa y en qué momentos la podemos usar? Bueno, no es tan difícil. Remontándonos al origen de la palabra, viene de los términos griegos “doxa” (fama) y “logos” (palabra); por lo que Doxología significa en español, algo así como “palabras de alabanza” (o palabras para el de la fama).

       Entonces sí ¿Dónde se suele utilizar esta palabra? Es más común leerla, que escucharla de boca de alguien. Tanto en los programas de eventos cristianos, como de otras religiones. Incluso, aunque la palabra no es empleada en la biblia propiamente, muchas traducciones la mencionan en algunos encabezados. La versión Reina-Valera, por ejemplo, la coloca al final de algunas cartas del nuevo testamento y en diversos pasajes.


       Esto se debe a que el término Doxología hoy en día, se utiliza para referirse a breves alabanzas. Los teólogos la describen como “breve fórmula de alabanza”. Por eso la podemos encontrar seguido en las despedidas de Pablo en sus cartas. Incluso, una de las más populares, es con la que cierra la carta de Judas.

Apócrifo

       El origen de esta curiosa palabra se encuentra en el término griego “apocryfos” que significa “escondido” u “oculto”. Sin embargo el uso que se le ha dado, ha variado con el tiempo.

       Aunque por mucho tiempo (y aún algunos hasta ahora) toman la palabra como “falso”, su uso más común es el de “no aceptado”.

       Actualmente los libros apócrifos cristianos, son libros que por una u otra razón no fueron aceptados en el canon evangélico que conforma la biblia. Entre estos libros se encuentran desde libros proféticos, épicos, evangelios, vida apostólica, y hasta libros apocalípticos.

       Estos libros fueron escritos por diversas razones. Algunos de ellos se escribieron con la idea de plasmar la filosofía o el pensar de alguien en particular, pero para lograr que su texto llegara a las masas, ponían sus palabras en boca de Jesús o el Rey Salomón de manera que la gente pensara que ellos lo dijeron.

       Otros fueron escritos con el único motivo de desprestigiar al cristianismo, religión que en aquel entonces apenas iniciaba, pero ya amenazaba a grandes poderes.


       Su exclusión de la biblia no oculta ninguna conspiración del vaticano o de ningún grupo religioso. De hecho, muchos de estos libros (como el evangelio de Felipe o el de Judas) fueron escritos 500 años después de Cristo.

Legión

       La palabra “Legión” es mucho más conocida actualmente que otras palabras de esta sección, pero la decidimos incluir, porque pocas personas conocen de verdad lo que una legión involucra (o involucró, mejor dicho, en su tiempo).

       Esta palabra la podemos  encontrar tanto en el pasaje del gadareno endemoniado, donde los demonios internos se auto proclaman “legión” por ser muchos; como también en el pasaje en que Cristo declara que si el clamara a Dios Padre, Él le enviaría del cielo más de doce legiones de ángeles.

       Y menciono esto, porque muchos cristianos actualmente sólo relacionan legión con los demonios, cuando en realidad no es un término exclusivo de demonios.

       En realidad, el término viene desde los romanos, que en latín llamaban “legio” a un grupo de hombres armados,  pero no a cualquier grupo.

      Una “legio” era un grupo que debía tener entre 4,500 y 6,000 hombres, y que debían estar ordenados en 10 grupos llamados “cohortes”, con números iguales de soldados (es decir,600 como máximo). Cada uno de estos “cohortes” era compuesto por gente de una especialidad, por lo que había un grupo de lanceros, otro de caballería, otro de reservistas, comandos especiales, escaramuzas, etc.


       Es decir que una legión de demonios o 12 de ángeles, no era sólo decir “muchos”, sino “muchísimos”, y todos ellos, muy bien organizados.