El origen de esta curiosa palabra se encuentra
en el término griego “apocryfos” que significa “escondido” u “oculto”. Sin
embargo el uso que se le ha dado, ha variado con el tiempo.
Aunque por mucho tiempo (y aún algunos
hasta ahora) toman la palabra como “falso”, su uso más común es el de “no
aceptado”.
Actualmente los libros apócrifos cristianos,
son libros que por una u otra razón no fueron aceptados en el canon evangélico
que conforma la biblia. Entre estos libros se encuentran desde libros
proféticos, épicos, evangelios, vida apostólica, y hasta libros apocalípticos.
Estos libros fueron escritos por diversas
razones. Algunos de ellos se escribieron con la idea de plasmar la filosofía o
el pensar de alguien en particular, pero para lograr que su texto llegara a las
masas, ponían sus palabras en boca de Jesús o el Rey Salomón de manera que la
gente pensara que ellos lo dijeron.
Otros fueron escritos con el único motivo de
desprestigiar al cristianismo, religión que en aquel entonces apenas iniciaba,
pero ya amenazaba a grandes poderes.
Su exclusión de la biblia no oculta ninguna
conspiración del vaticano o de ningún grupo religioso. De hecho, muchos de
estos libros (como el evangelio de Felipe o el de Judas) fueron escritos 500
años después de Cristo.
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