Para entender mejor qué tienen de especial los samaritanos, y por qué se llevaban mal con los judíos en la época de Jesús, hay que retroceder en el tiempo hasta los inicios de Israel en la tierra prometida.
Samaria, fue un monte al norte de Jerusalén, en el que habitaban israelitas. Su nombre significa “montaña de vigía”. Y fue utilizada por el pueblo de Israel para diversas cosas de importancia.
El monte de Samaria sufrió diversos ataques, e incluso llegó a estar deshabitada por un largo periodo. Sin embargo el inicio del problema se dio cuando los asirios tomaron cautivo al pueblo de Israel en 2da de Reyes. Los judíos que se quedaron a vivir en la región de Samaria, tuvieron que compartir el lugar con los asirios que se asentaron allí, lo que llevó a que judíos y asirios se casaran entre ellos, y la sangre judía se mezclara. Además esto también llevó a los israelitas a la adoración de otros dioses.
Por todo esto es que cuando volvieron los esclavos de Babilonia, con Zorobabel, y los samaritanos los quisieron ayudar a reconstruir el templo; ellos no quisieron (Esdras 4 y Nehemías 4: 7), dando así inicio a una rivalidad de cientos de años.
Con el tiempo, los judíos y los samaritanos tuvieron tal rivalidad, que los judíos, al viajar de Judea a Galilea, rodeaban Samaria, pasando por una zona desértica.
Fue Cristo quien vino a poner orden y poner el ejemplo, platicando libre y abiertamente con samaritanos, curándolos y hasta poniéndolos como ejemplo a seguir en la famosa parábola del Buen Samaritano.
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