Esta peculiar palabra, que aparece 29 veces
en la biblia (todas en el nuevo testamento), es de origen griego. El término
original hace referencia a una persona que se dedica a servir a otras, y es traducida
en las biblias hispanas como “siervo” o “ministro”. Por esto mismo es que se
utiliza para referirse no sólo a personajes de la comunidad cristiana, sino también
a gobernantes.
Es de importante mención el hecho de que
esta palabra únicamente es utilizada a partir del libro de Hechos en adelante,
no así en los evangelios. Esto sirve para ir dilucidando que, bíblicamente hablando,
es un término que sólo existió en la formación de la iglesia cristiana
primitiva y no durante el periodo propiamente judío (del antiguo testamento).
Aunque el
término tiene origen en el verbo cuyo significado es “servir”, la palabra no es
usada en la biblia más que de forma sustantiva.
Si se observa
el uso bíblico que se le da a la palabra Diácono, se puede ver que la
diferencia entre un diácono y un Obispo o Anciano, es en que éstos últimos
tienen la facultad de enseñar.
Mucho se discute sobre la posibilidad de
las mujeres de formar parte de los diáconos. Entre los argumentos que se dan a
favor de la participación femenina está precisamente el que no teniendo la
capacidad de enseñar, no hay necesidad de prohibírsele a las mujeres; aunque
otros argumentan que el diaconado impone autoridad y que no debería, así,
permitírsele a las éstas.
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